jueves, 23 de junio de 2016

Dos instantes

Mírate, paseando nervioso sin reparar en nada, recorriendo con los ojos cada recoveco para huir de un vacío que hoy te inunda. Oídos sordos a mi voz que te llama. Metes las manos en los bolsillos de esos vaqueros largos que siempre me gustaron.  Y, al fin, descansas tus pies en un mismo sitio sin cesar en una búsqueda que desde el primer momento está abocada al fracaso. Hace tiempo que tus ojos se olvidaron de mirar.



Me detengo un instante antes de ir hacia tí, y sé que si dejo pasar dos instantes tomaré las escaleras hacia abajo que es dónde se supone que debía estar hace ya un rato. Y avanzo, sin quitarte la mirada voy perdiéndote en el desnivel sabiendo que tú eres el motivo de que ayer, me faltaran los motivos y me sobraran los "peros".

Llego a la planta baja en lo que parece ser un aterrizaje forzoso, todavía desde aquí puedo verte y percibir tu inquietud, y como te peleas con el móvil a la espera de algo o alguien que no llega. 

Y te vas.

También de pronto mi respiración se desboca, la adrenalina se dispara y me maldigo por haber dejado que dos instantes me separaran de tí. Esos pájaros en la cabeza pronto empiezan a volar, también me ciegan del entorno volviéndome sorda y lenta. Y mi mente contempla una decena de escenarios posibles de haber ido yo a tu encuentro. Y me dejo llevar, volar en un mundo que ni siquiera existe, detener instantes que no he dejado existir por la cobardía de haber puesto entre medias uno de más.